Por lo general, el seductor, de acuerdo a qué categoría de la Fauna Nocturna sea, intentará conseguir la gracia del sexo opuesto y muchas veces cae en algunos vicios y clichés que, aunque repetidos, no suelen ser efectivos, y de esta manera vemos hordas de muchachos que repiten incesantemente recetas ideadas por generaciones y generaciones atrás, a las que, extrañamente, tampoco les resultaban particularmente útiles.